La Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas resultó aprobada en forma unánime y por aclamación por los 47 países que integran el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Aunque los dos principales países que impulsaron y lograron la aprobación trabajando en conjunto el tema fueron Argentina y Francia. Desde Médicos del Mundo Argentina apoyamos fervientemente este instrumento de caracter histórico para la lucha por los derechos humanos en todo el mundo. Como consecuencia de la última dictadura militar argentina del ´76 con terrorismo de Estado incluido, Argentina tuvo el sangriento privilegio de ser uno de los países con mayor experiencia en las desapariciones forzadas de personas con 30 mil vidas víctimas de esta metodología del genocidio en nuestro país. Sin olvidarnos de los cientos de casos de Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil, Guatemala, y muchas dictaduras del Cono Sur amparadas bajo el paraguas de países centrales. Indudablemente esta conquista es el logro de la incansable e inclaudicable lucha por las verdad y justicia en contra de la impunidad de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como de los organismos de derechos humanos en Argentina. Lucha que llevó 23 años lograr la Convención aprobada por el Consejo de DD.HH. de la ONU días pasados y que todas las organizaciones sociales, humanitarias, ONGs, de DD.HH. o de cualquier otra índole del mundo entero debemos empeñarnos responsablemente para que sea aplicada en cada lugar donde se realice semejante aberración contra la humanidad.
La desaparición forzada es tipificada como un crimen de “lesa humanidad” en la Convención y reconoce el derecho de todas las personas a no ser víctimas de ese delito, a la vez que reafirma el derecho a la verdad, la reparación y la justicia. Los países que la suscriban tendrán, por consiguiente, la obligación de buscar a los desaparecidos y reparar a las víctimas. Deberán, además, prevenir y sancionar penalmente las desapariciones.
Desde Médicos del Mundo Argentina nos sentimos con la obligación de saludar esta Convención pero reafirmar que no es más que la consecuencia del movimiento de derechos humanos en todo el mundo y sus armas secretas: paz, democracia, lucha y organización. A su vez, nos comprometemos en continuar con lo que históricamente es nuestra bandera en Argentina y América Latina: No a la Impunidad. VERDAD Y JUSTICIA.